“Las nuevas tecnologías no deben convertirse en un factor más de exclusión. Los niños y niñas de las zonas más vulnerables merecen una formación que les permita beneficiarse de las ventajas del actual modelo de mundo conectado: libre acceso a las fuentes de información, nuevas opciones laborales en el futuro, y lo que es más importante, la posibilidad de contribuir con sus aportes a la construcción del conocimiento colectivo que nos permite actualmente Internet”, explica Carolina Moreno, responsable de Iniciativas Tecnológicas de la Fundación Entreculturas. 

Esta organización reivindica en este 8 de septiembre, Día Mundial de la Alfabetización, la necesidad de apoyar la formación en Nuevas Tecnologías a las poblaciones más desfavorecidas. Porque Entreculturas cree que todas las personas tienen el mismo derecho a acceder a una educación que les permita desarrollarse e integrarse en la sociedad y lucha por que, en el siglo XXI, el analfabetismo digital no sea otra brecha más que dificulte el logro de la justicia social.

Según la Unión Internacional de Telecomunicaciones, en la actualidad, unas 800.000 aldeas en todo el mundo no tienen acceso, ni siquiera, a los servicios telefónicos básicos, lo que representa cerca del 30% del número total de aldeas. Estas personas se encuentran al margen de los beneficios que pueden ofrecer las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

Mientras que Europa y Estados Unidos suman 500 millones de usuarios de Internet (de los casi 1.000 millones de internautas que se contabilizan en el planeta), en todo el continente africano no hay más que 4 millones, y estas diferencias se manifiestan asimismo entre hombres y mujeres, ciudad y campo, edades, estatus social, etc., y coinciden, curiosamente, con las “brechas” de siempre: el acceso a la sanidad, a la educación, la mortalidad infantil, el hambre, la pobreza.

La odisea de Internet sin Internet Entreculturas

 

Como miembro del Movimiento de Educación Fe y Alegría, está impulsando un Programa de Informática Educativa dirigida a los sectores más empobrecidos de América Latina. Este Programa trata de mejorar la educación de más de 1.200.000 estudiantes y 25.000 docentes de 16 países a través de la instalación de aulas telemáticas y la puesta en marcha de un portal escolar (Mundo Escolar) con el que favorecer el intercambio de experiencias educativas, recursos docentes, proyectos, preguntas y respuestas y así enriquecerse unos a otros sin importar la distancia ni las diferencias culturales.

Pero la realidad de las comunidades a las que se dirige el programa no es fácil. Jannet Sánchez, coordinadora pedagógica del centro Danubio Azul de Bogotá, Colombia, habla de las dificultades que tienen que sortear los alumnos y alumnas de su centro. “Actualmente, el alumnado de 9º grado están sacando adelante un pequeño proyecto llamado “El Mundo de Hoy” que, en el marco del portal educativo Mundo Escolar, trata de ser un espacio web en el que reflexionar y actuar de cara a conseguir una sociedad más justa y solidaria. Ahora bien, lograr esto ha sido -y es- una auténtica odisea si tenemos en cuenta las dificultades de acceso a Internet que tienen los chicos. Para empezar, nuestro colegio carece de conexión, por lo que los alumnos, o bien se desplazan andando al colegio La Paz (donde estudian los de 10º y 11º) por la mañana y donde sólo hay 17 ordenadores, o bien acuden por la tarde -si tienen dinero- al cibercafé del barrio; (cualquiera de las dos opciones resulta complicada ya que se trata de 105 alumnos en 9º grado). Pese a todo, se van viendo los logros. En Fe y Alegría sabemos cuán necesaria es la formación en competencias relativas a las TIC para que los chicos y chicas puedan tener un futuro digno”. Los estudiantes del colegio Danubio Azul proceden de un barrio con grandes necesidades económicas.