Dios acoge a los impuros


 

15ordinariob6por José Antonio Pagola
15 de febrero de 2009
6 Tiempo Ordinario (B)
Marcos 1, 29 – 39
De forma inesperada, un leproso «se acerca a Jesús». Según la ley, no puede entrar en contacto con nadie. Es un «impuro» y ha de vivir aislado. Tampoco puede entrar en el templo. ¿Cómo va a acoger Dios en su presencia a un ser tan repugnante? Su destino es vivir excluido. Así lo establece la ley.
A pesar de todo, este leproso desesperado se atreve a desafiar todas las normas. Sabe que está obrando mal. Por eso se pone de rodillas. No se arriesga a hablar con Jesús de frente. Desde el suelo, le hace esta súplica: «Si quieres, puedes limpiarme». Sabe que Jesús lo puede curar, pero ¿querrá limpiarlo?, ¿se atreverá a sacarlo de la exclusión a la que está sometido en nombre de Dios?
Sorprende la emoción que le produce a Jesús la cercanía del leproso. No se horroriza ni se echa atrás. Ante la situación de aquel pobre hombre, «se conmueve hasta las entrañas». La ternura lo desborda. ¿Cómo no va a querer limpiarlo él, que sólo vive movido por la compasión de Dios hacia sus hijos e hijas más indefensos y despreciados?
Sin dudarlo, «extiende la mano» hacia aquel hombre y «toca» su piel despreciada por los puros. Sabe que está prohibido por la ley y que, con este gesto, está reafirmando la trasgresión iniciada por el leproso. Sólo lo mueve la compasión: «Quiero: queda limpio».
Esto es lo que quiere el Dios encarnado en Jesús: limpiar el mundo de exclusiones que van contra su compasión de Padre. No es Dios quien excluye, sino nuestras leyes e instituciones. No es Dios quien margina, sino nosotros. En adelante, todos han de tener claro que a nadie se ha de excluir en nombre de Jesús.
Seguirle a él significa no horrorizarnos ante ningún impuro ni impura. No retirar a ningún «excluido» nuestra acogida. Para Jesús, lo primero es la persona que sufre y no la norma. Poner siempre por delante la norma es la mejor manera de ir perdiendo la sensibilidad de Jesús ante los despreciados y rechazados. La mejor manera de vivir sin compasión.
En pocos lugares es más reconocible el Espíritu de Jesús que en esas personas que ofrecen apoyo y amistad gratuita a prostitutas indefensas, que acompañan a sidóticos olvidados por todos, que defienden a homosexuales que no pueden vivir dignamente su condición… Ellos nos recuerdan que en el corazón de Dios caben todos.

Comments
2 Responses to “Dios acoge a los impuros”
  1. Xavi dice:

    El señor J.A.Pagola, con todos mis respetos, ha obviado el hecho de que el impuro, es consciente de que es impuro. Al acercarse Jesús, él le pide que lo limpie si quiere. Yo personalmente, que sé de mis impurezas, de mis faltas, de mis idolatrías y concupiscencias, me acerco a él pidiéndole auxilio, y el señor me da consuelo. Ciertamente me acoge al igual que el presbítero en la confesión. La prostituta ARREPENTIDA, como Mª Magdalena es acogida cuando sabiéndose pecadora se acerca a aquel que la puede limpiar. Del mismo modo alguien con tendencias homosexuales, consciente de su impureza puede acercarse a Dios, nunca lo rechazará. Un cristiano tampoco lo rechazará, si es cristiano. Pero no me intente hacer ver, señor Pagola, que esa tendencia es natural, hablándome de vivir dignamente su condición. ¿Qué quiere decir con vivir dignamente su condición?. Usted mismo es el que ha hablado de impurezas y se ha referido a una prostituta, un sidótico y un homosexual. Pues son las mismas impurezas que usted y yo tenemos tantas veces. Y creo que usted sabe como yo que nuestra redención pasa por el reconocimiento de la culpa y el acogimiento a ese AMOR infinito de Dios recibido en Cristo Jesús.

  2. Xavi dice:

    El señor J.A.Pagola, con todos mis respetos, ha obviado el hecho de que el impuro, es consciente de que es impuro. Al acercarse Jesús, él le pide que lo limpie si quiere. Yo personalmente, que sé de mis impurezas, de mis faltas, de mis idolatrías y concupiscencias, me acerco a él pidiéndole auxilio, y el señor me da consuelo. Ciertamente me acoge al igual que el presbítero en la confesión. La prostituta ARREPENTIDA, como Mª Magdalena es acogida cuando sabiéndose pecadora se acerca a aquel que la puede limpiar. Del mismo modo alguien con tendencias homosexuales, consciente de su impureza puede acercarse a Dios, nunca lo rechazará. Un cristiano tampoco lo rechazará, si es cristiano. Pero no me intente hacer ver, señor Pagola, que esa tendencia es natural, hablándome de vivir dignamente su condición. ¿Qué quiere decir con vivir dignamente su condición?. Usted mismo es el que ha hablado de impurezas y se ha referido a una prostituta, un sidótico y un homosexual. Pues son las mismas impurezas que usted y yo tenemos tantas veces. Y creo que usted sabe como yo que nuestra redención pasa por el reconocimiento de la culpa y el acogimiento a ese AMOR infinito de Dios recibido en Cristo Jesús.

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