Poder de atracción


Desde el primer momento, Jesús se rodea de amigos y colaboradores. La llegada del reino de Dios está pidiendo un cambio de dirección en todo el pueblo, y esto no puede ser tarea exclusiva de un predicador particular. Es necesario poner en marcha un movimiento de hombres y mujeres salidos del pueblo que, a una con él, ayuden a los demás a tomar conciencia de la cercanía salvadora de Dios.
La intención de Jesús parece clara. Sus seguidores lo acompañaran en su vida itinerante por los caminos de Galilea y Judea; compartirán con él su experiencia de Dios; junto a él aprenderán a acoger su llegada; guiados por él participarán en la tarea de anunciar a todos la venida del reino de Dios. El mismo los educará y adiestrará para esta misión. ¿Cómo se llegó a formar este grupo de discípulos y discípulas más cercanos a Jesús? ¿Con quienes contó para poner en marcha su movimiento? ¿Qué estilo de vida se vivía junto a él?
La experiencia fue breve pero intensa. No hubo tiempo para una actividad sosegada. Al parecer el grupo vivió por la fuerza carismática de Jesús más que sostenido por una organización precisa. En este grupo están susDesde el primer momento, Jesús se rodea de amigos y colaboradores. La llegada del reino de Dios está pidiendo un cambio de dirección en todo el pueblo, y esto no puede ser tarea exclusiva de un predicador particular. Es necesario poner en marcha un movimiento de hombres y mujeres salidos del pueblo que, a una con él, ayuden a los demás a tomar conciencia de la cercanía salvadora de Dios.
La intención de Jesús parece clara. Sus seguidores lo acompañaran en su vida itinerante por los caminos de Galilea y Judea; compartirán con él su experiencia de Dios; junto a él aprenderán a acoger su llegada; guiados por él participarán en la tarea de anunciar a todos la venida del reino de Dios. El mismo los educará y adiestrará para esta misión. ¿Cómo se llegó a formar este grupo de discípulos y discípulas más cercanos a Jesús? ¿Con quienes contó para poner en marcha su movimiento? ¿Qué estilo de vida se vivía junto a él?
La experiencia fue breve pero intensa. No hubo tiempo para una actividad sosegada. Al parecer el grupo vivió por la fuerza carismática de Jesús más que sostenido por una organización precisa. En este grupo están sus
Desde el primer momento, Jesús se rodea de amigos y colaboradores. La llegada del reino de Dios está pidiendo un cambio de dirección en todo el pueblo, y esto no puede ser tarea exclusiva de un predicador particular. Es necesario poner en marcha un movimiento de hombres y mujeres salidos del pueblo que, a una con él, ayuden a los demás a tomar conciencia de la cercanía salvadora de Dios.
La intención de Jesús parece clara. Sus seguidores lo acompañaran en su vida itinerante por los caminos de Galilea y Judea; compartirán con él su experiencia de Dios; junto a él aprenderán a acoger su llegada; guiados por él participarán en la tarea de anunciar a todos la venida del reino de Dios. El mismo los educará y adiestrará para esta misión. ¿Cómo se llegó a formar este grupo de discípulos y discípulas más cercanos a Jesús? ¿Con quienes contó para poner en marcha su movimiento? ¿Qué estilo de vida se vivía junto a él?
La experiencia fue breve pero intensa. No hubo tiempo para una actividad sosegada. Al parecer el grupo vivió por la fuerza carismática de Jesús más que sostenido por una organización precisa. En este grupo están sus mejores amigos y amigas, los que le conocen más de cerca, los que han podido captar como nadie su pasión por Dios y por los últimos. No serán un ejemplo de fidelidad en el momento en que ejecuten a Jesús, pero, cuando se vuelvan a encontrar con él lleno de vida, se convertirán en sus testigos más firmes y convencidos: los que mejor transmitirán su mensaje y contagiaran su espíritu. De estos arrancará el movimiento que dará origen al cristianismo.
Jesús tiene algo que atrae a las gentes. Algunos se acercan movidos por la curiosidad y la simpatía hacia el profeta curador. Eran los más numerosos. Entre la muchedumbre hay, sin embargo, quienes sienten hacía él algo más que curiosidad. Su mensaje les convence. Algunos le manifiestan su plena adhesión y, aunque no abandonan su casa para seguirle, le ofrecen ayuda y hospitalidad cuando se acerca a su aldea. Hay, por último, un grupo de discípulos y discípulas que lo acompañan en su vida itinerante y colaboran con él de diversas maneras. Entre estos Jesús elige a doce que forman su grupo más estable y cercano.
Jesús provocó un verdadero impacto entre las gentes sencillas de Galilea. Primero es sorpresa y curiosidad. Enseguida, esperanza y entusiasmo. Son muchos los que se acercan a escuchar sus parábolas. Bastantes le llevan a sus familiares enfermos o le piden que vayan a sus casas para curar a algún ser querido. Eran, al parecer, gentes que iban y venían. Probablemente lo acompañaban hasta las aldeas vecinas y luego se volvían a su pueblo. No hay duda que Jesús movilizaba a las gentes y provocaba su entusiasmo.
No es difícil acercarse a Jesús, pues casi siempre habla al aire libre. Lo hace muchas veces a orillas del lago de Galilea, aprovechando los lugares cercanos a los pequeños embarcaderos a donde la gente acude a recoger el pescado. En ocasiones busca un lugar más tranquilo en la ladera de alguna de las colinas que dan a aquel pequeño mar tan querido para los galileos. A veces se detiene a descansar en algún recodo del camino. Cualquier lugar es bueno para sentarse y anunciar su mensaje. También habla en las pequeñas plazas de las aldeas. Sin duda, su lugar preferido son las sinagogas, cuando los vecinos se reúnen para celebrar el sábado. El gentío es a veces agobiante. Probablemente las fuentes exageran la realidad, pero los “detalles” que nos proporcionan hacen pensar en la fuerte atracción que provoca Jesús. Se nos dice que un día tuvo que hablar a la gente desde una barca, mientras ellos se sentaban en la orilla. Hay momentos en que el gentío lo “estruja” hasta no dejarle apenas caminar. En alguna ocasión son tantos los que van y vienen que no le dejan ni comer; Jesús llega a tener que pedir a sus discípulos que lo acompañen a un lugar tranquilo para “descansar un poco”.
La mayor parte de los que se mueven tras Jesús para escuchar sus parábolas y ver sus curaciones pertenece a los estratos más pobres y desgraciados. Gentes sencillas e ignorantes sin ningún relieve social, pescadores y campesinos que viven de su trabajo; familias que le traen a sus enfermos; mujeres que se atreven a salir de casa para ver al profeta; mendigos ciegos que tratan de atraer a gritos la atención de Jesús; grupos que viven alejados de la Alianza y son reconocidos como “pecadores” que no practican la ley; vagabundos y gentes sin trabajo que no tienen nada mejor que hacer. A Jesús se le conmueve el corazón, pues los ve “maltrechos y abatidos como ovejas sin pastor”.
No siempre la curiosidad de estas gentes se traducía en una adhesión profunda y duradera. Le escuchan con admiración, pero se resisten a su mensaje. Les resulta difícil el cambio de actitud que Jesús espera de ellos. Al parecer, poblaciones como Corozaín, Betsaida y la misma ciudad de Cafarnaún rechazaron su mensaje o permanecieron indiferentes. Sin embargo son muchos los que sintonizan con él.
José Antonio Pagola. Jesús. PPC. 269-271
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