Contexto al Evangelio del24 Domingo B


El evangelio de hoy hace una pregunta que tenemos que contestar todos: ¿quien dice la gente que soy yo? Se me ha ocurrido hacerle la pregunta al evangelista: ¿que Jesús nos presenta Marcos? Es interesante tener una perspectiva del Jesús de Marcos. Me ha gustado la que nos ofrece José Luis Sicre. La he resumido un poco, de ahí que os recomiende el libro.
COMPONIENDO LA IMAGEN DE JESUS
Los personajes que aparecen en el evangelio de Marcos (Mc) giran todos en torno a Jesús. El es el principal protagonista del relato, los demás aparecen como aliados o adversarios.
La primera página de Mc nos da la clave para acercarnos al protagonista de la obra. El titulo del libro lo presenta como Jesús Mesías: alguien excepcional dentro de las expectativas de ciertos círculos judíos de la época.
El Lector se ve inmerso en dos mundos distintos. Uno enigmático de profetas, demonios y Ángeles, que habla de la grandeza del protagonista. Otro real y cotidiano, que habla de su humanidad y debilidad. Y ambos mundos chocan en la mente del lector, haciéndole pensar que esta dualidad es irreconciliable.
EL CONTINUO ITINERANTE
Lo primero que llama la atención en Jesús es su actitud itinerante. Mc lo presenta en movimiento continuo. Un repaso rápido a las indicaciones locales nos ofrece el siguiente resultado: Nazaret, el Jordán, Galilea, paseando junto al lago, Cafarnaúm, los pueblos de los alrededores, zonas despobladas, Cafarnaum, la orilla del lago, la calle, la casa de Leví, un sembrado, la sinagoga, vuelta al lago, la montaña, la casa (se supone que de Pedro), de nuevo el lago, la orilla de enfrente (región de los genesarenos) Cafarnaum, Nazaret, etc.
Esta actitud itinerante no es fruto de las circunstancias sino de una intención premeditada. Mejor dicho de una voluntad superior que lo impulsa a ese movimiento continuo: ” Vamos a otra parte, a las aldeas cercanas, que voy a predicar también allí; para eso he salido (1,38).
Y ese dato es un aspecto básico de su actividad. En contra de nuestros criterios habituales, Jesús prefiere la calidad a la cantidad. No elige el éxito fácil en una sola ciudad o un grupo de persona conocidas. Su misión consiste, como diría más tarde Pedro, en “pasar haciendo el bien”; es el momento de la siembra; otros cosecharan más adelante.
SOLEDAD Y COMPAÑIA
Como resultado de ello, el Jesús de Mc es un personaje desarraigado. Nunca se para a hablar tranquilamente con nadie (como le ocurrirá al Jesús de Juan, que habla detenidamente con la samaritana o Nicodemo). En Mc Jesús solo habla con el Padre, y a solas. A solas llevando la delantera con sus discípulos, camina hacia Jerusalén, a enfrentarse con su destino definitivo (10,32)
Pero Jesús no es un solitario. Desde el primer momento busca la compañía de unos discípulos, que estarán siempre junto a él. Y se sentirá en familia, entre madres y hermanos, con los que escuchan la palabra de Dios.
PODER Y DEBILIDAD
Uno de los rasgos distintivos de Jesús es su poder, que se manifiesta frecuentemente en su capacidad de curar. El evangelio de Mc es un friso del más diverso tipo de enfermos, que encuentran su salvación en Jesús. En la sinagoga de Cafarnaun expulsa a un espíritu inmundo, luego cura a la suegra de Pedro y a otros muchos enfermos y endemoniados. Cura a un leproso, a un paralítico, a un hombre con el brazo atrofiado, al endemoniado genesareno, a la hemorroisa, a muchos enfermos, a la hija de la cananea, a un sordomudo, a un ciego, a un niño epiléptico, al ciego Bartimeo.
Cuando Jesús se encuentra a solas con sus discípulos manifiesta su poder de manera más sorprendente: resucita a la hija de Jairo, calma la tempestad, camina sobre el lago, alimenta por dos veces a la multitud (la multitud no es consciente del milagro)
Sin embargo el poder de Jesús también tiene sus límites. Los que le impone el hombre con su incredulidad. Cuando visita Nazaret, no puede hacer milagros por la falta de fe de sus conciudadanos. Pero la debilidad de Jesús se manifestará sobre todo en la pasión, cuando sea cogido prisionero y arrastrado de un sitio para otro. “A otros ha salvado, y él no se puede salvar” (15,32).
LA HUMANIDAD DE JESUS
Algo que llama la atención en el Jesús de Mc es su humanidad, su llaneza. No es el Cristo majestuoso de los iconos bizantinos, nimbado de gloria y esplendor (éste sería el Jesús de Mateo), sino alguien cercano a los hombres, que manifiesta sus sentimiento de amor y odio, de admiración y sorpresa, que se deja a veces tratar como uno más. Estos detalles se advierten sobre todo al comparar este evangelio con el de Mateo.
LA ENSEÑANZA
Junto a las curaciones y milagros, la enseñanza es otro aspecto básico de la actividad de Jesús. Mc subraya con insistencia este aspecto. Pero conviene advertir que la enseñanza de Jesús tiene lugar en cuatro contextos muy distintos:

a) En público. Desde el comienzo, Jesús se dedica a proclamar la buena noticia, enseña en la sinagoga de Cafarnaum y en los pueblos de los alrededores, en la orilla del lago, desde una barca, en la sinagoga de Nazaret. Cualquier lugar es bueno. Si nos atenemos a lo que afirma el cap. 4, Jesús ensaña a través de parábolas, “según lo que podían oír”.
¿Tiene éxito Jesús con su enseñanza? Mc dice desde el comienzo que la gente se asombraba de su “modo nuevo de enseñar, con autoridad” (1,27) El interés de las multitudes por escucharlo confirmaría su éxito. Y al final, durante las discusiones que mantienen en el Templo de Jerusalén, se dice que “la gente, que era mucha, disfrutaba escuchándolo” (12,37)
Sin embargo, en la enseñanza de Jesús hay un aspecto misterioso, enigmático. En ciertos momentos, parece que no quiere que lo entiendan. “Quien tenga oídos para oír que oiga”, dice después de la parábola del sembrador, la promesa que cuenta en publico. Efectivamente la gente no se entera, y tampoco los discípulos, que después le preguntan en privado el sentido de la parábola.
b) En ambientes semipúblicos. Son las ocasiones en que Jesús se encuentra a caballo entre la multitud y el grupo reducido de sus discípulos. Hay también presentes otras personas, generalmente adversarios suyos: escribas, fariseos y otros grupos. En este contexto, Mc se mueve más a gusto. Tiene lugar un tipo de enseñanza fuertemente marcado por la polémica.
Podríamos decir que Jesús provoca el escándalo para enseñar. Perdona los pecados al paralítico, antes de curarlo, para dejar claro que “el hombre esta autorizado a perdonar pecados en la tierra”. Se sienta a la mesa con pecadores y descreídos para indicarnos cual es su misión. Permite que sus discípulos no ayunen, coman espigas en sábado o coman con manos impuras para enseñar qué es lo importante y qué lo secundario para Dios. Cura en sábado con el mismo fin. En este contexto polémico enseña también sobre la imposibilidad de hacer sus obras por virtud de Satanás. También en ambiente de controversia adoctrina sobre el matrimonio y el divorcio (10,1-12), el tributo al César (12,13-17), la resurrección (12,18-27) la dignidad del Mesías (12,35-37).
c) A los discípulos. Todo lo anterior es una forma de instruir a los discípulos. Pero hay momentos en los que Jesús se dedica a hablarles sólo a ellos.
Otras veces son las preguntas de los discípulos las que abren paso a la enseñanza. Para instruidos, Jesús aprovecha también las discusiones entre ellos sobre quién es el más importante (9, 33-37). O las reacciones espontáneas de Pedro: Nosotros ya lo hemos dejado todo y te hemos seguido” (10,28-31); “mira la higuera que maldijiste ya está seca” (11,20-25).
Si nos fijamos en el contenido de estas enseñanzas, el tema capital es la aplicación a los discípulos del destino de Jesús. Si él ha venido a servir, no a ser servido, y a dar su vida por todos, es inadmisible que se muestren ambiciosos, duros con los demás, deseosos de los primeros puestos, convencidos de que seguir a Jesús es algo fácil y cómodo, que asegura el éxito humano.
Mc subraya con frecuencia que los discípulos no entendían a Jesús (7,17-18; 8,14-21). Después del segundo anuncio de la pasión anota: “Ellos no entendían sus palabras y les daba miedo preguntarle” (9,32)
d) Al grupo selecto. Dentro de los Doce, un grupo privilegiado de cuatro es el único que escucha el discurso escatológico (cap. 13), curiosamente el más largo del evangelio.
EL CUADRANTE. José Luis Sicre.
Parte I. La búsqueda. Cap. 2. Verbo Divino.

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