Trigésimo domingo de tiempo ordinario

EXISTE LA LUZ Como si se tratase de un demonio, la gente comenzó a increpar al ciego para que se callase. Su grito de auxilio, dirigido al Maestro nazareno, podía detener la marcha de Jesús hacia Jerusalén. La gente andaba impaciente por ver qué pasarla en la capital; esperaban con ansiedad el enfrentamiento de Jesús … Sigue leyendo