Nacimiento de un pequeño


NACIMIENTO DE UN “PEQUEÑO”
Hoy, cuando nace un niño, le hacen fotos. Permitirán recordar su primera mirada, su primera sonrisa, sus primeros pasos. En la época de Jesús no hay fotos ni registro civil ni partidas de nacimiento con fecha y lugares precisos.
Cuando ochenta años más tarde Lucas quiere evocar el nacimiento de Jesús, no dispone de documentos. Pero podrá utilizar los recuerdos que Maria le ha confiado. Gracias a ellos, compone una página maravillosa con ángeles, con luces, con cánticos de gloria… No hace el informe detallado del nacimiento de un bebé. Quiere hacernos entrar de un modo maravilloso en su relato de la vida de Jesús.
A los que esperan a un mesías guerrero que eche a los romanos, Lucas les muestra que Dios trae la paz. A los que creen en un Dios terrible y lejano, les muestra que se hizo un niño. A los que piensan que Dios se dirige en primer lugar a los grandes, a los reyes, a los ricos, les revela que Dios prefiere a la gente despreciada: a los pastores de los campos de Belén.
¡Los pastores son los pequeños de todos los tiempos! ¡Esta “pequeñez no tiene nada que ver con la estatura! Ser “pequeño” es ser considerado como persona sin importancia. Los “pequeños” no tienen derecho a la dignidad de los demás, no son escuchados, no tienen derecho a la misma parte de felicidad que los otros… Nadie escoge ser así “pequeño”. Se ve uno obligado a serlo por el olvido, el egoísmo y el desprecio de los hombres. Dios, sin embargo, como Padre cariñoso, tiene prevista la misma parte para todos sus hijos.
Los “pequeños” son numerosos: no tienen pan ni casa ni trabajo. No tienen nada, están al margen de la sociedad. No tienen de qué vivir. Se prescinde de ellos. ¡Los “pequeños”, como todo el mundo, tienen un corazón lleno de amor y tienen hambre de ser “grandes” como los demás! Para Dios, los “pequeños” son sus preferidos. A los que nada tienen, a los que carecen de amor y de atención, Dios quiere darles todo su amor y toda su atención. Dios viene a nacer y habitar en medio de los que están solos y se sienten abandonados.
Una gran alegría. Los “pequeños” esperan. Tienen tanta necesidad de amor que su corazón y su espíritu están abiertos para acoger esta Buena Noticia: ¡Dios se hace un niño de la tierra! Nace “pequeño” entre los “pequeños”. Viene a compartir su vida. Ahora creen en él: porque Dios ha nacido entre ellos, ¡están a salvo! Nadie ha sido hecho para ser “pequeño”. ¡Todos los habitantes de la tierra están hechos para ser grandes, a imagen de Dios! ¡Para tener un lugar y ser amados! ¡Qué gran alegría!
(Sacado de un gran libro para chicos y chicas, y también para adultos, que os lo recomiendo de veras. Un libro con bellas ilustraciones y bien estructurado para descubrir el evangelio de forma sencilla y clara. Es un regalo magnifico en estas fechas, creedme. Charles Singer y Albert Hari. Encontrar a Jesucristo hoy. Leyendo el evangelio. Verbo Divino.
DECRETOS DE NAVIDAD.
Queda decretado que en esta Navidad, en vez de dar regalos, nos haremos presentes junto a los hambrientos, los necesitados y los excluidos. Papá Noel será colgado, como Judas, y, selladas las chimeneas, abriremos corazones y puertas a la llegada salvífica del Niño Jesús.
Queda decretado que los niños, en vez de juguetes y pelotas, pedirán bendiciones y gracias, abriendo sus corazones para destinar a los pobres todo lo superfluo que llena los armarios y las gavetas (cajones). Lo que le sobra a uno es la necesidad de otro, y quien reparte bienes comparte a Dios.
Queda decretado que, al menos un día, desen-chufaremos toda la parafernalia electrónica, incluido el teléfono, y, recogidos en soledad, haremos un viaje al interior de nuestro espíritu, allí donde habita Aquel que, distinto de nosotros, da fundamento a nuestra verdadera identidad. Entregados a la meditación, cerraremos los ojos para ver mejor.
Queda decretado que, alejando los pudores, las familias harán al menos un momento de oración, leerán un texto bíblico, agradecerán al Padre de Amor el don de la vida, las alegrías del año que termina e incluso los dolores que exacerban la emoción sin que se pueda

NACIMIENTO DE UN “PEQUEÑO”Hoy, cuando nace un niño, le hacen fotos. Permitirán recordar su primera mirada, su primera sonrisa, sus primeros pasos. En la época de Jesús no hay fotos ni registro civil ni partidas de nacimiento con fecha y lugares precisos.Cuando ochenta años más tarde Lucas quiere evocar el nacimiento de Jesús, no dispone de documentos. Pero podrá utilizar los recuerdos que Maria le ha confiado. Gracias a ellos, compone una página maravillosa con ángeles, con luces, con cánticos de gloria… No hace el informe detallado del nacimiento de un bebé. Quiere hacernos entrar de un modo maravilloso en su relato de la vida de Jesús.A los que esperan a un mesías guerrero que eche a los romanos, Lucas les muestra que Dios trae la paz. A los que creen en un Dios terrible y lejano, les muestra que se hizo un niño. A los que piensan que Dios se dirige en primer lugar a los grandes, a los reyes, a los ricos, les revela que Dios prefiere a la gente despreciada: a los pastores de los campos de Belén.¡Los pastores son los pequeños de todos los tiempos! ¡Esta “pequeñez no tiene nada que ver con la estatura! Ser “pequeño” es ser considerado como persona sin importancia. Los “pequeños” no tienen derecho a la dignidad de los demás, no son escuchados, no tienen derecho a la misma parte de felicidad que los otros… Nadie escoge ser así “pequeño”. Se ve uno obligado a serlo por el olvido, el egoísmo y el desprecio de los hombres. Dios, sin embargo, como Padre cariñoso, tiene prevista la misma parte para todos sus hijos.Los “pequeños” son numerosos: no tienen pan ni casa ni trabajo. No tienen nada, están al margen de la sociedad. No tienen de qué vivir. Se prescinde de ellos. ¡Los “pequeños”, como todo el mundo, tienen un corazón lleno de amor y tienen hambre de ser “grandes” como los demás! Para Dios, los “pequeños” son sus preferidos. A los que nada tienen, a los que carecen de amor y de atención, Dios quiere darles todo su amor y toda su atención. Dios viene a nacer y habitar en medio de los que están solos y se sienten abandonados.Una gran alegría. Los “pequeños” esperan. Tienen tanta necesidad de amor que su corazón y su espíritu están abiertos para acoger esta Buena Noticia: ¡Dios se hace un niño de la tierra! Nace “pequeño” entre los “pequeños”. Viene a compartir su vida. Ahora creen en él: porque Dios ha nacido entre ellos, ¡están a salvo! Nadie ha sido hecho para ser “pequeño”. ¡Todos los habitantes de la tierra están hechos para ser grandes, a imagen de Dios! ¡Para tener un lugar y ser amados! ¡Qué gran alegría!(Sacado de un gran libro para chicos y chicas, y también para adultos, que os lo recomiendo de veras. Un libro con bellas ilustraciones y bien estructurado para descubrir el evangelio de forma sencilla y clara. Es un regalo magnifico en estas fechas, creedme. Charles Singer y Albert Hari. Encontrar a Jesucristo hoy. Leyendo el evangelio. Verbo Divino.DECRETOS DE NAVIDAD.Queda decretado que en esta Navidad, en vez de dar regalos, nos haremos presentes junto a los hambrientos, los necesitados y los excluidos. Papá Noel será colgado, como Judas, y, selladas las chimeneas, abriremos corazones y puertas a la llegada salvífica del Niño Jesús.Queda decretado que los niños, en vez de juguetes y pelotas, pedirán bendiciones y gracias, abriendo sus corazones para destinar a los pobres todo lo superfluo que llena los armarios y las gavetas (cajones). Lo que le sobra a uno es la necesidad de otro, y quien reparte bienes comparte a Dios.Queda decretado que, al menos un día, desen-chufaremos toda la parafernalia electrónica, incluido el teléfono, y, recogidos en soledad, haremos un viaje al interior de nuestro espíritu, allí donde habita Aquel que, distinto de nosotros, da fundamento a nuestra verdadera identidad. Entregados a la meditación, cerraremos los ojos para ver mejor.Queda decretado que, alejando los pudores, las familias harán al menos un momento de oración, leerán un texto bíblico, agradecerán al Padre de Amor el don de la vida, las alegrías del año que termina e incluso los dolores que exacerban la emoción sin que se puedaentender con la razón. Transitoria, la vida es un río que sabe ir al mar como destino, pero que no conoce cuántos meandros, cascadas y piedras habrá de encontrar en su transcurso.

Queda decretado que arrancaremos la espada de la mano de Herodes y ningún niño será condenado ya al trabajo precoz, violado, golpeado o amenazado. Todos tendrán derecho a la ternura y a la alegría, a la salud y a la escuela, al pan y a la paz, al sueño y a la belleza. Queda decretado que las mesas de Navidad estarán cubiertas de afecto y, dispuestos a renacer con el Niño, trataremos de sepultar iras y envidias, amarguras y ambiciones desmedidas, para que nuestro corazón sea acogedor como el pesebre de Belén.

Queda decretado que, al igual que los reyes magos, todos daremos un voto de confianza a la estrella para que ella conduzca este país hacia días mejores. No buscaremos nuestro propio interés sino el de la mayoría, sobre todo de los que, a semejanza de José y María, fueron excluidos de la ciudad y, como una familia sin tierra, obligados a ocupar un predio, en el que brilló la esperanza.

FREI BETTO.

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