Ascensión


¿Qué se entiende por subir a los cielos? ¿Es la subida espectacular como si de un “astronauta” se tratase? ¿Es mas bien un modo de hablar, una imagen simbólica para decirnos algo tan profundo y misterioso que no hay experiencias y representaciones de las que podamos echar mano para explicarlo?
Las manifestaciones de Jesús resucitado a sus discípulos y a los primeros cristianos fueron acontecimientos de la más diversa clase que ocurrieron durante un largo espacio de tiempo.
El libro de los Hechos habla de apariciones durante cuarenta días, y después de este plazo “subió” al cielo. El número 40 es un número simbólico y así aparece a lo largo de toda la Biblia. Cuarenta años equivale a una generación. El éxodo por el desierto duró una generación. Decir que Jesús resucitado se manifestó a sus discípulos durante cuarenta días quiere decir que aquel fue un período suficientemente completo.
Un tiempo marcado por características muy especiales. Que durante aquel tiempo (nunca sabremos con exactitud cual fue su duración) los discípulos de aquella primera generación cristiana experimentaron vivo a Jesús, sintieron su presencia en la comunidad de forma única. Su fe se robusteció con esta experiencia y a partir de ella, toda su vida cambió y se orientó al seguimiento del camino de Jesús. A partir de estos hechos empezó a extenderse la fe cristiana por Israel y por el mundo mediterráneo. Esta presencia de Jesús que llena el mundo por el Espíritu, que orienta la historia humana hacia el triunfo definitivo, es lo que quiere decir el “misterio” de la ascensión.
El relato de la ascensión, según J. Roloff, está lleno de símbolos teológicos propios de los que se emplean en otras manifestaciones que Dios hizo a lo largo de toda la Biblia:
* Tanto el A.T. como la tradición judía conoce bien este género de presentación. Una serie de personajes importantes, acabado el curso de su actividad terrestre, desaparecen corporalmente y son arrebatados al cielo: el rapto de Elías (2Re 2,1-18) Henoc (Gen 5,24).
* En el mundo helenístico eran frecuentes las desapariciones de héroes y jefes (Empédocles, Platón, Aristóteles…) En el imperio romano la desaparición prodigiosa del emperador era considerada como un requisito para su divinización. Aunque se abusaba de los testimonios de haberlo visto subir al cielo. Todos estos elementos, sin darles mucho crédito, eran válidos como lenguaje apropiado para expresar la convicción de la inmortalidad de una persona, su entrada en el ámbito divino y su permanente influjo en el curso de la historia.
* Jesús sube: siempre en “lo alto” está la región donde Dios vive. Que Jesús suba quiere decir que Dios lo ha elevado a la dignidad de Señor de la historia, para que se cumpla aquello que él mismo dijo:”el que se humilla será ensalzado”.
* Una nube lo oculta de la vista de los discípulos. A lo largo de todo el V.T. la nube acompaña las manifestaciones de Dios: en el Sinaí, a través del desierto… La nube es el carro de Dios, es su tienda. Aparece en el Tabor, indicando la trascendencia de Jesús, en quien Dios se nos revela de forma definitiva.
* También aparecen los Ángeles en el texto de la ascensión. Los Ángeles en la Biblia son los emisarios de importante mensajes de Dios. Y el mensaje que trae en esta ocasión es de suma importancia: no hay que estar mirando al cielo, Jesús está donde siempre estuvo durante su vida: entre los que trabajan por la paz, entre los pobres, entre los que se juegan la vida por la liberación de los hermanos.
En conclusión: el relato de Lucas no es un mero calco servil de las descripciones paganas. Lucas encontró este elemento en las tradiciones que corrían de viva voz como una interpretación de la Resurrección en clave de exaltación. Es verdad que al relato le introduce algunos elementos de las descripciones helenísticas, pero ¿no escribe Lucas para un público con mentalidad helena? Se fía de sus lectores. Ellos eran capaces de ver en la nube un símbolo de la presencia de Dios que eleva a Jesús y podían entender la subida al cielo como una manera de expresar la entrada de Jesús en una situación divina.
( J. Roloff, Hechos de los Apóstoles. E. Cristiandad. 43-52)

¿Qué se entiende por subir a los cielos? ¿Es la subida espectacular como si de un “astronauta” se tratase? ¿Es mas bien un modo de hablar, una imagen simbólica para decirnos algo tan profundo y misterioso que no hay experiencias y representaciones de las que podamos echar mano para explicarlo?Las manifestaciones de Jesús resucitado a sus discípulos y a los primeros cristianos fueron acontecimientos de la más diversa clase que ocurrieron durante un largo espacio de tiempo.El libro de los Hechos habla de apariciones durante cuarenta días, y después de este plazo “subió” al cielo. El número 40 es un número simbólico y así aparece a lo largo de toda la Biblia. Cuarenta años equivale a una generación. El éxodo por el desierto duró una generación. Decir que Jesús resucitado se manifestó a sus discípulos durante cuarenta días quiere decir que aquel fue un período suficientemente completo.Un tiempo marcado por características muy especiales. Que durante aquel tiempo (nunca sabremos con exactitud cual fue su duración) los discípulos de aquella primera generación cristiana experimentaron vivo a Jesús, sintieron su presencia en la comunidad de forma única. Su fe se robusteció con esta experiencia y a partir de ella, toda su vida cambió y se orientó al seguimiento del camino de Jesús. A partir de estos hechos empezó a extenderse la fe cristiana por Israel y por el mundo mediterráneo. Esta presencia de Jesús que llena el mundo por el Espíritu, que orienta la historia humana hacia el triunfo definitivo, es lo que quiere decir el “misterio” de la ascensión.El relato de la ascensión, según J. Roloff, está lleno de símbolos teológicos propios de los que se emplean en otras manifestaciones que Dios hizo a lo largo de toda la Biblia:* Tanto el A.T. como la tradición judía conoce bien este género de presentación. Una serie de personajes importantes, acabado el curso de su actividad terrestre, desaparecen corporalmente y son arrebatados al cielo: el rapto de Elías (2Re 2,1-18) Henoc (Gen 5,24).* En el mundo helenístico eran frecuentes las desapariciones de héroes y jefes (Empédocles, Platón, Aristóteles…) En el imperio romano la desaparición prodigiosa del emperador era considerada como un requisito para su divinización. Aunque se abusaba de los testimonios de haberlo visto subir al cielo. Todos estos elementos, sin darles mucho crédito, eran válidos como lenguaje apropiado para expresar la convicción de la inmortalidad de una persona, su entrada en el ámbito divino y su permanente influjo en el curso de la historia.* Jesús sube: siempre en “lo alto” está la región donde Dios vive. Que Jesús suba quiere decir que Dios lo ha elevado a la dignidad de Señor de la historia, para que se cumpla aquello que él mismo dijo:”el que se humilla será ensalzado”.* Una nube lo oculta de la vista de los discípulos. A lo largo de todo el V.T. la nube acompaña las manifestaciones de Dios: en el Sinaí, a través del desierto… La nube es el carro de Dios, es su tienda. Aparece en el Tabor, indicando la trascendencia de Jesús, en quien Dios se nos revela de forma definitiva.* También aparecen los Ángeles en el texto de la ascensión. Los Ángeles en la Biblia son los emisarios de importante mensajes de Dios. Y el mensaje que trae en esta ocasión es de suma importancia: no hay que estar mirando al cielo, Jesús está donde siempre estuvo durante su vida: entre los que trabajan por la paz, entre los pobres, entre los que se juegan la vida por la liberación de los hermanos.En conclusión: el relato de Lucas no es un mero calco servil de las descripciones paganas. Lucas encontró este elemento en las tradiciones que corrían de viva voz como una interpretación de la Resurrección en clave de exaltación. Es verdad que al relato le introduce algunos elementos de las descripciones helenísticas, pero ¿no escribe Lucas para un público con mentalidad helena? Se fía de sus lectores. Ellos eran capaces de ver en la nube un símbolo de la presencia de Dios que eleva a Jesús y podían entender la subida al cielo como una manera de expresar la entrada de Jesús en una situación divina.

J. Roloff, Hechos de los Apóstoles. E. Cristiandad. 43-52

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